La puesta en obra de AUTOLEVEL® es rápida y ergonómica, pero requiere un control riguroso de los niveles previos:
La superficie base debe estar limpia, seca y, en ocasiones, tratada con una imprimación para asegurar la adherencia y evitar la absorción rápida de agua.
El material se bombea directamente al punto de vertido, distribuyéndose mediante barras niveladoras o trípodes de control de cota.
No requiere vibrado; basta con un ligero paso de una barra extendedora para eliminar posibles burbujas de aire superficiales y ayudar a la autonivelación.
Se debe respetar escrupulosamente el tiempo de secado antes de transitar o colocar el pavimento final, dependiendo del espesor y las condiciones de humedad.
Es fundamental evitar corrientes de aire directas durante las primeras horas de fraguado para prevenir una evaporación demasiado rápida.